El uso hace al maestro.
Todo lo que no es dado es perdido
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Como es la mujer, así es la casa.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Quien te quiere, te aporrea.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
El que pestañea pierde.
A buena hora pidió el rey gachas.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Nadie se meta donde no le llaman.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Ni cenamos ni se muere padre.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
El que fía, salió a cobrar.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Las uvas están verdes.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
La suerte y la muerte no escogen.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.