Casa compuesta, caja en la puerta.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Para el avaro, todo es caro.
Chocolate frío, échalo al río.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Hebra larga, costurera corta.
Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino.
El muerto y el ausente, no son gente.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Pasión tapa los ojos a la razón.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
A hora mala no ladran canes.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
Al agradecido, más de lo pedido.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
La religión cala siempre en los estratos pobres
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Suegra, ni de barro es buena.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
La mejor palabra es la que no se dice.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
También al verdugo ahorcan.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Despacito y buena letra.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.