Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Se goza más amando que siendo amado
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.
Con los años viene el seso, y se va el sexo.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
De lo que come el grillo, poquillo.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Ruin amigo no vale un higo.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
El tomate hasta que se remate.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Muerte deseada, vida prolongada.
Perdona una vez; pero nunca tres.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Donde hay nobleza, hay largueza.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Hablar con bestias es para molestias.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
El cobarde vive, el valiente muere.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
No porque ladran los perros dejan de pasar caravanas.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.