El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Le dieron como a violín prestado.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
De lo perdido, lo que aparezca.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
La mosca es pequeña, pero es bastante grande para hacer uno enfermo.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Más vale morir de risa que de ictericia.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Café cocido, café perdido.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
El último que se pierde es la esperanza.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.