Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Aterriza que no hay tocón.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Se cazan más moscas con miel que con vinagre.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
La edad de oro nunca es la presente.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
La música calma a las fieras.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Perro viejo no ladra en vano.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
A buen hambre, no hay pan duro.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Le dieron como a violín prestado.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Amor nuevo, olvida el primero.
Todo gran amor no es posible sin pena.