Vino sacado hay que gastarlo.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Donde lo hay, se gasta.
El estreñido muere de cursos.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Hablando se entienden los blancos.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.
La pisada del amo, el mejor abono.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Después de la guerra, todos son generales.
Saber más que Merlín.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
La paciencia es la llave del paraíso.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
No da quien tiene, sino quien quiere.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Buen lector, mal escribano.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.