Gato enratado no quiere pescado.
Esto está en chino.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
A dineros dados, brazos quebrados.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Quien madruga ojeras tiene.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Cada cual es rey en su casa.
Para morirse, siempre hay tiempo.
El ladrón juzga por su condición.
No calientes horno para que cueza otro.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Una abeja no hace colmena.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
El buey ruin pereceando se descuerna.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Da Dios el frío conforme al vestido.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
A misa, no se va con prisa.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.