Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Cantar bien o no cantar en el campo es diferente, pero aquí donde esta la gente, cantar bien o no cantar.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Ni miento ni me arrepiento.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
En todas partes tiene la semana su martes.
La glotonería acaba con muchos.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Quien da el consejo, da el tostón.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Pan ajeno nunca es tierno.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
El tonel vacío mete más ruido.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
La llaga sana, la mala fama mata.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
No todos los que van a la iglesia son santos
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Casa de Dios, casa de tos.