Castaña la primera y cuca la postrera.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Canas y armas vencen las batallas.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Solo hazlo y terminará el pánico.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
A las diez en la cama estés.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
A gran culpa, suave comprensión.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Volverse la albarda a la barriga.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
No hay dos sin tres.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
La suerte está echada.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
El flojo trabaja doble.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Actividad cría prosperidad.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Por San Miguel se cata la miel.