No hacen viejos los años, sino otros daños.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Bien está lo que bien acaba.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Que todo es ilusión menos la muerte.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
El amor habla incluso con los labios cerrados
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
Madre dispuesta, hija vaga.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Malos humores salen con buenos sudores.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
En bote pequeño la buena mermelada.
La comprensión siempre llega más tarde.
Casa y potro, que lo haga otro.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Al que quiera celeste, que le cueste.