Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Que mañana hay misa para los sordos.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
A ave de paso, cañazo.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Domingo, domingo, día de pingo.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Al mal paso, darle prisa.
La cabra siempre tira al monte.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Del lobo un pelo.
Amor y vino, sin desatino.
Cielo estrellado, tiempo variado.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Todo es según el cristal con que se mira.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Cada dueño tiene su sueño.
El relajo es dulce después del trabajo.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.