Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Más vale maña que fuerza.
El muerto delante y la griteria atrás.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
El tiempo es como una flecha que vuela.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Más perdido que perro en misa.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Todo amor tiene su gasto
Más largo que un día sin pan.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Tiempos pasados fueron mejores.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
El amor reina sin ley
Al potro y al niño, con cariño.
Neblina, del agua es madrina.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Acarrear leña para apagar un incendio.
A cada ollaza su coberteraza.
Muchos pocos hacen un mucho.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Quien da para recibir no da nada
El corazón no sabe mentir
Más matan cenas que guerras.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Boca sin dientes, casa sin gente.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Miren quién habló, que la casa honró.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
La necesidad tiene cara de hereje.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.