Un día de obra, un mes de escoba.
Cada uno canta como le pagan.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Quien más tiene, menos suelta.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Creer a pie juntillas.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Antes di que digan.
Dádivas quebrantan peñas.
A cada cajón, su aldabón.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Poda en enero y cava en Febrero, y conseguirás un racimo entero.
En Mayo regresa el rebaño.
La lengua queda y los ojos listos.
Quien hace un cesto hace cien.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Escucha el viento... que inspira
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Dos fuentes, dos ríos.
Pueblo chiquito, campana grande.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Cambiar de opinión es de sabios.
Con promesas no se cubre la mesa.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Hacer bailar el trompo en la uña.