Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
El que no chilla, no mama.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Más ordinario que una monja en guayos.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
El tiempo todo lo cura
Las malas nuevas, pronto llegan.
Estrenar casas y domar potros, otros.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Hijos y mujer añaden menester.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
La tercera es la vencida"
De buena casa, buena brasa.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Por la peana se adora al santo.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Ve tu camino para no tropezar.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Amor de niña, agua en cestillla.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Hacer oídos de mercader.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
De casa del abad, comer y llevar.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.