Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
La casa caída, el corral agrandado.
Cada uno canta como quiere.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
El río pasado, el santo olvidado.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Limpia tu moco, y no harás poco.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Alforjas llenas quitan las penas.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
No le pidas peras al olmo.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Cuervos vienen, carne huelen.