Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
El que afloja tiene de indio.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Cada cosa pía por su compañía.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Orejas de burro.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Los burros prefieren la paja al oro.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
No es para cualquier chiflar a caballo.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Pan candeal no hay otro tal.
El que bien te quiere te hará llorar.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Hacer un hueco para tapar otro.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Ni agradecido ni pagao.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Este se mete como Juan por su casa.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.