Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Limosnero y con garrote.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Buen podador, buen viñador.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Por unas saludes, no te desnudes.
Por San Blas, una hora más.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Contra la gota, ni gota.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Donde está el rey, a cien leguas.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
No quiere música Roque, ni hay tampoco quien la toque.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
La vida no es senda de rosas.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Dando al diablo el hato y el garabato.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Quien mucho desea, mucho teme.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Ni para carga ni para silla.
Con el engañador, se tú mentidor.