El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
La suerte está echada.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Achaque el viernes por comer carne.
Hable el sabio y escuche el discreto.
No hay peor tienda que la vacía.
La mejor palabra es la que no se dice.
Bien ora quien bien obra.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Madrastra, madre áspera.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Chico pueblo, grande infierno.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
La cabeza blanca y el seso por venir.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Pereza, llave de pobreza.
El papel que se rompa él.
De descansar, nadie murió jamás.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
El que jura miente.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Al roble no le dobles.