El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
Ayer putas y hoy comadres.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Por San Antón, la gallina pon.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
La paz con una porra en la mano es la guerra
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Van al mismo mazo.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
No se hablar, y me mandas predicar.
Amor de gato se ve por el tejado.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
No hay más araña que la que teje.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
El borriquito delante, para que no se espante.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
La avaricia rompe el saco.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Por los cuernos se agarra el toro.