¡Qué alegre son el del bolsón!.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
De la esperanza vive el cautivo.
Vayan las verdes por las maduras.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
La buena mula en el establo se vende.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
No hay pero que valga.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Por San Martín siembra el ruin.
Tiempo que se va, no vuelve más.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Si llueve en Santa Bibiana, llueve cuarenta días y una semana.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Para el pan ralo, no hay año malo.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Cuando masques, no chasques.
Tras el vicio viene el lamento.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".