Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Cada cosa pía por su compañía.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
La suerte nunca da, solo presta.
Dos es compañía, tres multitud.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Más vale maña que fuerza.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Llenar el tarro.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Hay que hacer de tripas corazones.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Cuando tu ibas, yo venia.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Olvidar una deuda no la paga.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Este se mete como Juan por su casa.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Los dioses ayudan al que trabaja
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Amistades y tejas, las más viejas.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.