Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
El sueño es hermano de la muerte.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Ruéganla que se pea, y cágase.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Írsele a uno el santo al cielo.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
El amor es como el agua que no se seca.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
¿Quién con una luz se pierde?
Amigo y vino deben de ser añejos.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.