Como canta el abad responde el monaguillo.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
El sueño es hermano de la muerte.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Ruéganla que se pea, y cágase.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Írsele a uno el santo al cielo.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
El amor es como el agua que no se seca.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
¿Quién con una luz se pierde?
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.