Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
La muerte hace reflexionar.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
El ojo del amo engorda el ganado.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
En San Antonio cada pollita pone huevo
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Dinero de canto, se va rodando.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Ya me cansé de descansar.
Zapatero a tus zapatos.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
La cabra siempre tira al monte.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Casa en canto, y viña en pago.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
A la vejez, cuernos de pez.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Es puerco de la misma manada.
No falta de que reirse.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Chilla más que un camionao é pollos.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.