Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
A su tiempo se cogen las uvas.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
Si la lengua erró, el corazón no.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Taberna sin gente, poco vende.
Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
A carne de lobo, hambre de can.
Cuando el labrador cava la huerta, más alto tiene el culo que la cabeza.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Es más terco que una mula.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.