Nadie busca ruido con su dinero.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
La gotera cava la piedra.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Escribir despacio y con buena letra.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
Es mejor precaver que tener que remediar.
La admiración alaba, el amor es mudo
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
La bondad, quien la tiene la da.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Ya que no eres casto, sé cauto.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Cada uno es maestro en su oficio.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
Está en todo menos en misa.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
La golosina prohibida, siempre es más apetecida.