El labrador tiene que sembrar para recolectar.
La flor de enero, no llega al frutero.
La persona mal nacida, si no la caga a la entrada, la caga a la salida.
Nadie busca ruido con su dinero.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
La gotera cava la piedra.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Escribir despacio y con buena letra.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
La admiración alaba, el amor es mudo
La bondad, quien la tiene la da.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Quien vale mucho hace mucho.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Cada uno es maestro en su oficio.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
Está en todo menos en misa.