Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
De la risa al duelo un pelo.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Del odio al amor hay solo un paso.
De buena harina, buena masa.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
A quien labora, Dios lo mejora.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Aprende llorando y reirás ganando.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
A fullería, cordobesías.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
No hay madre como la de uno mismo.
Quien siembra llorando, siega cantando.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Buena es la linde entre hermanos.
Limpia tu moco, y no harás poco.
El deseo hace hermoso lo feo.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.