El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Siempre ayuda la verdad.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
Vamos a ver dijo el ciego.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
El mal ajeno no cura el mío.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
La buena ropa abre todas las puertas.
Blanco y en botella, leche.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Nadie apalea a un perro muerto.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Para darse importancia, dice que viene de Francia.
Juicios tengas, y los ganes.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
La amistad que nace del amor es mejor que el amor mismo
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Palabra suave llegar al alma sabe.
El que su nariz acorta, su cara afea.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Desvestir un santo para vestir otro.
Al pobre el sol se lo come.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8