Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
El inicio es la mitad de la tarea.
El pescador de caña, más come que gana.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Unos tanto y otros tan poco.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Al amigo con su vicio.
Inclinar la balanza.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Al higo por amigo
Hay que predicar con el ejemplo.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
Cada villa, su maravilla.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
Bailar con la más fea.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Mi secreto, en mi pecho.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Guardas bien y no sabes para quien.
Lo que se da no se quita.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Después de comer, duerme la siesta; y pasea después.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
Para ser tonto, los libros son estorbo.
La zorra, por la cola.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.