El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Dos no discuten si uno no quiere.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Ni lava ni presta la batea.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
El que debe y paga, descansa.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Domingo, domingo, día de pingo.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Mano lavada, salud bien guardada.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Perro viejo no ladra en vano.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Trato es trato.
Tienes más salidas que una autopista.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
El que nada debe nada teme.
Agrada, quien manda.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Una maravilla, con otra se olvida.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Hacerse la boca agua.
Adelante con los faroles.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Pecado callado, medio perdonado.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.