Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
En amores, los que huyen son vencedores.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Cinco no son montón, pero siete ya lo son.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
El sabio calla, el tonto otorga.
Para abaratar la vida, producir mucha comida.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
Es ley la que quiere el rey.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Ladra de noche para economizar perro.
Los celos ciegan la razón.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Principio quieren las cosas.
Las acciones revelan las pasiones
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
La virtud en sí es un premio
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
Las malas noticias siempre tiene alas.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
La que fácil llega, fácil se va.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Amor con celos, causa desvelos.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.