Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Cada día trae su propio afán.
Borrón y cuenta nueva.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Harina mala, mal pan amasa.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Quien tiene dineros, compra panderos.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Primero la firmita y luego la camita.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
No canta mal las rancheras.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Al roble no le dobles.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Por unos pierden otros.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Cuanto más saben los hombres peores son
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.