Hacienda de pluma, poco dura.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
No canta mal las rancheras.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Cada día trae su propio afán.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Borrón y cuenta nueva.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Primero la firmita y luego la camita.
Harina mala, mal pan amasa.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Lo nuevo guarda lo viejo.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Al roble no le dobles.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Por unos pierden otros.
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Cuanto más saben los hombres peores son
Predicar en desierto, sermón perdido.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
El que se escusa, se acusa.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.