La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Si vas a morir, muere llenito.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
En la amistad, quien más da, menos recibe
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
El otoño de lo bello, es bello.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Está oscuro debajo de la lámpara
Nunca bailes en una barca pequeña.
Juan Segura vivió mucho años
Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Después de un gustazo, un trancazo.
Más mamado que chupo de guardería.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Lo que siembras cosechas.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
La cabra siempre tira al monte.
El que nace chicharra, muere cantando.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Agua del cielo no quita riego.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.