Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Ya que no eres casto, sé cauto.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Donde lo hay, se gasta.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
El que no arriesga, no pasa el río.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Si prometes y no das, mal vas.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
La primera cucharada de sopa siempre es la más deliciosa.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Ya los muertos no son nuestros, ni los vivos buenos amigos.
Tapados como el burro de la noria.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
A cada ollaza su coberteraza.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
La necesidad hace parir hijos machos.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
Hoy figura, mañana sepultura.
Sobre advertencia no hay engaño.
De diestro a diestro, el más presto.
No fío, porque pierdo lo mío.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Sin sal, todo sabe mal.