Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Quien calladamente arde, más se quema.
Cuando dude, no saludes.
Cada gallina a su gallinero.
Faena acabada, faena pagada.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Decir, me pesó; callar, no.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Las buenas labores honran a los labradores.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Poderoso caballero es don dinero.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Año tuero, vaca y muerto.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
A roma va, dinero llevará.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Por San Martín siembra el ruin.
Oye primero y habla postrero.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Ocio, ni para descansar.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Libro prestado, libro perdido.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Esta es la gota que derramo el vaso.