El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
A camino largo, paso corto.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Mi secreto, en mi pecho.
Casa oscura, candela cuesta.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Por los cuernos se agarra el toro.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
Moza dominguera no quiere lunes.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
El que huye, obedece.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Cual es el rey, tal es la grey.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Alábate pato que mañana te mato.
Quitada la causa se quita el pecado.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
El enamorado es el camarada del alma.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Comida hecha, amistad deshecha.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
A fullero viejo, flores nuevas.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Hebra larga, costurera corta.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.