La amistad que nace del amor es mejor que el amor mismo
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Agua fina saca la espina.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Quien hace un cesto hace cien.
Hasta el rabo, todo es toro.
Hablar más que lora mojada.
Siempre ayuda la verdad.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
La razón la tiene Sansón.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
A secreto agravio, secreta venganza.
Quien baila y canta, su pena espanta.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Donde aprietan, no chorrea.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Hay que leerle la cartilla.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Lo tragado es lo seguro.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Eres lo que comes.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Hay que dar para recibir.
Es más fácil hacer un agujero en el agua que obtener una moneda de un avaro.
La excepción no hace la regla, sino que estará fuera de ella.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
De noche madrugan los arrieros.
A la hija casada sálennos yernos.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Buenas palabras no hacen buen caldo.