El que asno se fue a Roma, asno se torna.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Cada cual es dueño de su miedo.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
La vida da muchas vueltas.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
La ira es locura el tiempo que dura.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
El que guarda siempre encuentra.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
El amor no se mendiga, se merece.
En casa pobre, pocos cuentos.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
No hay dicha, sino diligencia.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Muerte no venga que achaques no tenga.
La felicidad es como un león insaciable
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Cada mozo lancee su toro.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Quien da el consejo, da el tostón.
Donde pan comes migas quedan.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.