Parece barril sin fondo.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
El que bien huele, mal hiede.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Al higo por amigo
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
Escritura es buena memoria.
Los hombres son mejores que su teología
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
El que más madrugo, un talego se encontró.
A barba muerta, poca vergüenza.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
Persevera en tu empeño y hallarás lo que buscas, prosigue tu fin sin desviarte y alcanzarás tu empeño, combate con energía y vencerás.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Ya los perros buscan sombra.
Bien muere, quien bien vive.
Quitada la causa se quita el pecado.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Mayo frío, año de mucho frío.
De tus herederos, sé tu el primero.
El tonto ni de Dios goza.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
La fama propia depende de la ajena.
Hacerle a uno la pascua.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
El que no arriesga, no pasa el río.
Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.
Al revés me los calcé y cojo me quedé.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Llave puesta, puerta abierta.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.