Buey muerto, vaca es.
Pájaro que huye, no hace daño.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
La primera señora, la segunda escoba.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Hay que leerle la cartilla.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Al roto, patadas y porotos.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
El pan es freno del vino.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Innovar, casi siempre es empeorar.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Vale más buena cara que un montón de halagos
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
Niebla en verano, norte en la mano.
Ya murió por quien tañían/doblaban.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
No hay más araña que la que teje.
De pequeñico se doma al mimbre.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Nadie se meta donde no le llaman.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
¿Por qué usar veneno si puedes matar con miel?
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
A veces sale más caro el collar que el perro.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.