Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Al pobre el sol se lo come.
Lo comido por lo servido.
Le quedo como anillo al dedo.
Lo dicho, dicho está.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Eso es harina de otro costal.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
El corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Esto son habas contadas.
Al que le pique, que se rasque.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
Por las vísperas se conocen los santos.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
Te voy a dar más cera que la que arde.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
De tal jarro, tal tepalcate.
De puta a puta, taconazo.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Quien siembra, siega.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Agua podrida, colada y hervida.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
Abril, deja las viñas dormir.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.
Año lluvioso, échate de codo.
El inicio es la mitad de la tarea.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.