Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
El mal de tonto, no tiene cura.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
A la mujer brava, la soga larga.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Los frailes en jubón, hombres son.
Más quiero tener asno que caballo de regalo.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Jugar a las cartas vistas.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Cual el derrotero, tal el paradero.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
Moro viejo, mal cristiano.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Barba roja, mucho viento porta.
Ladran, pues cabalgo.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.