Camino malo, pásalo pronto.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Son nones y no llegan a tres.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
El que venga atrás que arree.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
El tiempo es oro.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
La buena vaina no hace buena la espada.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Compañía de los dos fue la del edén y no salió nada bien.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Faldas largas, algo ocultan.
A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
Aguas calmadas estropean los puentes.
De los escarmentados nacen los avisados.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Agua tardera, agua maicera.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
Bien convida, quien prestó bebe.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.