Te cierran una puerta y te abren diez.
La ruana no es para el primer aguacero
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Éramos pocos y parió la abuela.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Dinero llama a dinero.
En casa llena no hay mujer mala.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Mal acaba quien mal anda.
La palabra emitida no puede recogerse.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
El miedo no anda en burro.
No te fíes del sol de primavera.
Quien te ha visto y quien te ve.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Quiero ver si como ronca duerme.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
No se cazan liebres tocando almireces.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.