Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Haz como la campana, que tañe y calla.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Burro empinado, por hombres es contado.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Daño merecido, no agravia.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Hablen cartas y callen barbas.
Hazte responsable de tus actos.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
La cara bonita y la intención maldita.
Ayunar, o comer truchas.
Dando y tomando, no cabe engaño.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Al último siempre le muerde el perro.
Está oscuro debajo de la lámpara
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Donde dije digo, digo Diego.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.