Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Hablen cartas y callen barbas.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Hazte responsable de tus actos.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Daño merecido, no agravia.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Ayunar, o comer truchas.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
La cara bonita y la intención maldita.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Dando y tomando, no cabe engaño.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Está oscuro debajo de la lámpara
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Al último siempre le muerde el perro.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Donde dije digo, digo Diego.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
La suerte no es para quien la busca.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.