El día que no escobé, vino quien no pensé.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Cuerpo descansado, dinero vale.
La juventud no esta perdida, solo desorientada.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Con dinero baila el perro.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
No hay sustituto para la experiencia.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
A cada necio agrada su porrada.
La muerte en la patria es agradable.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Yegua cansada, prado halla.
Enójate pero no pegues.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
Le dijo la sartén al cazo.
Febrero el corto, el pan de todos.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Quien nada pide, nada recibe.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
La que fue flor, algo le queda de olor.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.