El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Del buen vecino sale el buen amigo.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
De una mentira ciento se derivan.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A buen hambre, no hay pan duro.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Conseguir una mujer bella es fácil, pero conservarla es difícil
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
Nunca llovió que no se despejara.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Primero son los presentes que los ausentes.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Mal se caza con perros desganados.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
El que va para viejo va para pendejo.