A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Ambicioso subido, pronto caído.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
El corazón no habla, pero adivina.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
La avaricia rompe el saco.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
A la bota, darla el beso después del queso.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Donde hay pelo hay alegría.
De mala sangre, malas morcillas.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
El empezar es el comienzo del acabar.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Roma, acuerdos y locos doma.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Nadie apalea a un perro muerto.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.