Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Ambicioso subido, pronto caído.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
La avaricia rompe el saco.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
El corazón no habla, pero adivina.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
A la bota, darla el beso después del queso.
Roma, acuerdos y locos doma.
El empezar es el comienzo del acabar.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
Donde hay pelo hay alegría.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
De mala sangre, malas morcillas.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Nadie apalea a un perro muerto.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.